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Adiós, compañeros, camaradas, amigos,
despedidme del sol y de los trigos
Seguro que los profesores de Literatura habréis oído hablar de estos versos. Cuenta la leyenda que fueron escritos en el verano de 1941, en una pared de la enfermería del Reformatorio de Adultos de Alicante, en el mismo lugar donde murió Miguel Hernández. Se afirma que fueron los últimos versos que escribió el poeta. Su mujer, Josefina Manresa, albacea de toda su obra, sostuvo en numerosas ocasiones que los versos son apócrifos. Según ella, Miguel, tan extenuado como estaba, era incapaz de escribir nada en sus últimos días. Sea como fuere, ahí quedan...
Salud y suerte.
sábado, 15 de diciembre de 2007
martes, 4 de diciembre de 2007
lunes, 3 de diciembre de 2007
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